El análisis de los escurrimientos superficiales permite comprender cómo se mueve el agua dentro del campo y definir estructuras que ordenen su circulación, reduciendo riesgos de erosión, anegamiento y pérdida productiva.
El relevamiento topográfico permite identificar pendientes, bajos, vías de escurrimiento y puntos críticos, siendo una herramienta clave para diseñar obras hidráulicas eficientes y adaptadas al funcionamiento real del campo.
La erosión hídrica genera pérdida de suelo fértil, formación de surcos y cárcavas, y daños sobre caminos e infraestructura. Su control requiere diagnóstico técnico, diseño adecuado y mantenimiento del sistema.
Los microembalses permiten almacenar agua de lluvia, regular caudales y mejorar el manejo hídrico del establecimiento dentro de una planificación integral del sistema.
La sistematización de suelos permite ordenar la circulación del agua dentro del campo mediante prácticas agrícolas y estructuras diseñadas según el relieve, los escurrimientos y los objetivos productivos del establecimiento.